miércoles, 12 de noviembre de 2014

ENCUENTRO TERAPEÚTICO

En el próximo Encuentro Terapéutico que realizaré el día 20 de noviembre, utilizaré el JUEGO como herramienta para experimentar, curiosear, inventar soluciones nuevas, etc.., al objeto de aprender, de conocer, de desarrollarse.

¿Te apetece jugar?

martes, 11 de noviembre de 2014

CORTAR CON EL ÁRBOL GENEALÓGICO

En algunas ocasiones, es necesario cortar los lazos familiares para poder sentirnos libres y al fin poder respirar. Pero es una de las situaciones más duras que las personas han de afrontar por el gran dolor que conlleva. Si no hemos sentido el amor de nuestros padres, se instaura en nosotros el vacío emocional que trataremos de llenarlo a toda costa. Lo que hay que entender es que lo que no nos dieron en su momento, nunca nos lo darán y el vacío solo puede llenarse a través del respeto y el amor hacia nosotros mismos. 


ALEJANDRO JODOROWSKY  nos habla de su historia personal invitándonos a reflexionar sobre nuestra propia situación.

 "Yo lo hice: me fui de Chile a los 23 años y nunca más volví a ver a mi familia. Eran seres tóxicos. Yo podría haber caído en la trampa que nos exige amar a los padres sean lo que ellos sean. El instinto gregario nos hace desear, cuando los antepasados son imperfectos, quedarnos toda la vida atados emocionalmente a ellos pidiéndoles que nos den lo que hubieran debido darnos… Cortar con el árbol genealógico es un acto heroico, que no recomiendo a las almas débiles. Gran cantidad de veces, cuando leo el Tarot, me encuentro con adultos que por no haber resuelto sus sufrimientos infantiles, siguen pegados a la ilusión de que sus padres algún día van a comprenderlos y amarlos, sin querer darse cuenta de que lo que no les dieron cuando niños, nunca se lo darán. Cortar con ellos y buscar el amor en otras fuentes parece fácil cuando se dice, pero en la realidad, el individuo se aferra a sus raíces, como si de ellas dependiera su existencia. Encontrarse de pronto libre de todos esos lazos neuróticos nos coloca en un angustioso vacío. Es entonces cuando, con voluntad heroica, debemos construirnos una nueva vida, aérea, sin posibilidad de regreso, sin identidad egoístamente personal, sin una patria reducida a fronteras, perteneciente al planeta entero, libre del pasado, navegando hundido en el presente, obedeciendo a la mutación que intenta el futuro y creando, si es posible, una familia iluminada y libre".

Reflexión de Lola Márquez Navarro:

"Yo intenté irme hace unos años, para sanar, en un proceso durísimo pero absolutamente necesario, después de un tiempo hubo un acercamiento, buscando lo que me habían negado cuando era una niña, conseguí provocar más la ira de aquellos que no han podido de nuevo manipularme, durísimo está siendo el final. pero tengo que dar las gracias porque sobrellevo la situación con bastante más estabilidad de la que hubiera sido capaz antes de empezar a trabajar psicológicamente.

 Gracias Rosa por dejarme en tan buenas manos, aunque eso ha supuesto una nueva pérdida, ha sido generoso por tu parte.Gracias Nurí, mil veces te daré las gracias por acompañarme en el camino, por tu apoyo y amor."

lunes, 10 de noviembre de 2014

ESCRIBIR COMO TERAPIA

Escribir es una de las herramientas que aconsejo a mis pacientes cuando tienen que afrontar una situación emocionalmente conflictiva y, por tanto, dolorosa que está afectando a su estado físico y psicológico.

El hecho de escribir lo que piensas y sientes contribuye a fijar la atención en lo que está provocando ese malestar y poder sentirlo ya que anteriormente se estaba evitando.

Es cierto que al principio cuesta expresar las emociones negativas pero al cabo del tiempo esta práctica les permite asimilar el conflicto pudiendo sentir lo que más temían.

También es un buen ejercicio porque ayuda a canalizar la creatividad y a la vez potenciarla lo que va a permitir una mejora en la autoestima.

El texto que presento a continuación, es un ejercicio recomendado para afrontar el vacío que provoca la incomprensión y la profunda soledad que esto conlleva.

"Dicen (Dije) de mí"

"Dicen (Dije) de mí que soy una amalgama de bagajes, problemas y traumas; un conjunto de inseguridades, vacíos y padres ausentes. Y es que he podido ser todas las etiquetas que haya podido adoptar cómo certeza para evitar mi realidad. Y es que he asumido muchas percepciones (ajenas o propias) para evitar ver el verdadero origen del dolor.

No soy partidario de este tipo de imposturas, sin embargo, asumo cuan dura es la senda que conduce a nuestra esencia. Muchas personas, entre las cuales he creído estar incluidos en momentos, no quieren afrontar esto, ya que implica enfrentar todo el vacío, sufrimiento y frustración que hemos acumulado a lo largo de los años.

Esto no es nada más y nada menos, que un grito de rebeldía. Por eso quiero decir(me) que no nos enjaulemos por mucho que los barrotes parezcan de oro, ya que la sociedad ya es bastante represiva. Aprendamos a concedernos el disfrutar, crecer y conocernos; que sentir, sea bueno o malo, es algo maravilloso; basta de ser carceleros de nuestra felicidad, tiranos de nuestra esencia; y así, dejando atrás el peso que hemos acumulado, poder volar. Porque, no se vosotros, yo no estoy hecho para andar entre el gentío."

Gonzalo Navarro Ruíz

sábado, 8 de noviembre de 2014

"AMADO EGO"

"Amado Ego:

Empiezo llamándote amado porque aunque siempre te he rechazado, formas parte de mí, y eso significa amarte, con tus pros y tus contras, con tus defectos y virtudes, que sé que están ahí, en algún rincón de ti.

Siempre te he escuchado en voces ajenas, en mis delirios y castigos, fustigándome sin piedad, subestimando mi esencia y dándome palos al alma constantemente. A pesar de ello, quiero disculparme contigo, sé que no eres culpable de ello.

Tan solo eres el resultado de una enajenación mental colectiva y familiar, que simplemente cumple la misión de transmitir un mensaje muy concreto para que se perpetúe y no se pierda jamás. Y te admiro por el brillante desempeño de tu trabajo, pero siento decirte que no soy la destinataria que esperabas.

Yo rebato tus argumentos, te hago preguntas y te empeñas en darme unas respuestas sumamente válidas desde tu punto de vista, pero no desde el mío. Me generas unos pensamientos con los que no somos acordes, que chocan y que por tanto, permanecen en lucha constante desde que tengo uso de razón. Y me duele.

Y supongo que también debe ser duro para ti, quizás no estés acostumbrado a que nadie te arrebate la palabra y ponga en duda tus sentencias. Debe ser extraño para ti que den la vuelta a tus conclusiones, que te reten. Por eso te enfureces y me matas cada vez que yo intento matarte a ti. Y me duele aún más.

No tiene sentido esta lucha sin cuartel que nos hemos propuesto. Te he insultado, vejado y odiado muchísimo por intentar y en ocasiones conseguir inyectarme tu legado bajo la piel, hacerlo tan creíble de forma que toda la vida ha corrido por mis venas.

Y como parte de mi sangre y de mí, seguir insultándote es seguir alimentando una guerra que me hace daño, porque a la que humillo es a mí misma. Me duele y me enfurece. Y vuelta a empezar, y así nunca cesaremos de odiarnos. Y lo peor es que el dolor que nos provocamos se incrementará con el tiempo y las heridas pueden ser altamente destructivas.

Creo que es sano y bueno para ambos finalizar con esta situación. Probablemente y aun así, siga recibiendo gran parte de tus mensajes, comprendo que es tu misión, y estás programado para ello, por eso entenderé que lo hagas, y agradeceré que me lo digas porque me estarás empujando una vez más a seguir creciendo.

Me he dado cuenta que matarte es matarme, y no quiero eso. Eres necesario, eres el detonante que me hace ver cuando voy por la vía correcta o la equivocada, y es más, diría que eres un guía. Porque sin darnos cuenta, me has ido llevando a ver y elaborar mis propias conclusiones, las mías, las genuinas, no las inculcadas. Pero estábamos tan ocupados peleando, que ni nos hemos percatado de lo benigno de tu misión, centrándonos solo en el caos, el dolor y el odio.

Al igual que mi esencia, quizás necesites que te acaricien, que te mimen y por supuesto, que te amen. Tal como eres, con lo que inculcas y predicas, aunque sea contradictorio a mí ser esencial. ¿Quién ha dicho que para llevarse bien había que estar de acuerdo en todo?
Por eso, no sólo te propongo una tregua. Te propongo algo mejor: el final de las rencillas y el comienzo de una bonita amistad.

Quizás seas reacio a ello, pero mi esencia está dispuesta a tenderte la mano sin pedirte nada a cambio. Y te aseguro que no te va a fallar, porque está llena de lealtad. Y si no te hacemos daño, estoy convencida de que tú tampoco nos lo harás. Nos apoyaremos mutuamente, y quién sabe, podemos lograr algo muy bello entre los dos.

Recapacita, mi cuerpo es tu cuerpo, es nuestro templo y también sufre. Decae, se agota y enferma, y a ambos nos perjudica. Somos ying y yang, tierra y cielo, y mi querido ego, tu oscuridad es absolutamente necesaria para que mi luz brille. No puede existir luz sin oscuridad ni paraíso sin infierno. Son complementarios y van cogidos de la mano.

Por eso, te ofrezco mi mano, mi luz y mi cielo para que nuestro infierno conviva en paz en nuestro paraíso. Gracias, porque ahora que he sacado mis sentimientos más honestos, siento que te aprecio, no quiero atacarte ni reprimirte absolutamente nada. Me siento más completa y serena. Y sé que tú también, pues al fin y al cabo, formamos parte del mismo ser.

Y como parte del mismo ser, no tiene sentido ser enemigos. Hagámonos aliados para así dejar de luchar y empezar a compartir y a convivir.

Te mando mi respeto y mi cariño, querido ego."

Gema.

viernes, 7 de noviembre de 2014

MENTIR AFECTA NEGATIVAMENTE A LA SALUD FÍSICA Y MENTAL

FALTAMOS A LA VERDAD ONCE VECES POR SEMANA

Dolor de cabeza, problemas de garganta, estrés y tristeza. Estos son los efectos para la salud, tanto física como mental, de no decir la verdad, según concluye un estudio dirigido por la profesora de Psicología de la Universidad de Notre Dame (Indiana) Anita Kelly.
La honestidad no solo es sinónimo de buenos valores, sino de una buena salud: Decir la verdad mejora la calidad de las relaciones personales y estas, a su vez, mejoran la calidad de vida”, como ya se había demostrado en otros estudios psicológicos, según explicaba la investigadora durante la presentación de los resultados en el congreso anual de la American Psychology Association.
Las mentiras están relacionadas con la segregación de las hormonas causantes del estrés, el aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Unos procesos que reducen los anticuerpos para combatir las infecciones en sangre y que, si se prolongan en el tiempo, acaban causando desde dolores de espalda y cabeza, hasta problemas menstruales e incluso infertilidad. La tensión está detrás de estos problemas de salud que la profesora de Comportamiento Organizacional en la Universidad de Chicago Linda Stroh explica porque “uno pasa mucho tiempo planeando la mentira y luego manteniéndola. Si no imagínese que va a mentir a su jefe o a su novia y vea cómo se le tensionan los hombros, el estómago y el resto del cuerpo”.
Para construir una mentira, continúa la autora del manual de referencia Trust Rules,“se necesita una gran cantidad de energía física y mental”, por lo que recomienda que “debemos pensar lo que vamos a decir antes de responder. Si no lo hacemos, perderemos un tiempo precioso tratando de ir tapando huecos, en lugar de emplearlo de manera positiva y constructiva”.
La honestidad, el camino hacia el bienestar
El estudio de la profesora Kelly se basó en una muestra de 110 participantes, a los que se les hizo un seguimiento de su estado de salud durante diez semanas. En un principio se le pidió a la mitad de los participantes que no mintiesen durante el periodo de estudio, es decir que no hiciesen ninguna afirmación falsa, aunque sí se les permitía guardar secretos o eludir preguntas comprometidas. Al resto de participantes no se les pidió tomar ninguna actitud en concreto, aunque se les pidió luego que diesen cuenta de las mentiras que había dicho. Una información que se contrastó mediante la prueba del polígrafo.
El resultado fue que los miembros del grupo a los que se les pidió no faltar en ningún momento a la verdad sintieron cómo mejoró significativamente su estado de salud, mientras que empeoró entre los participantes del otro grupo. Más concretamente, cuando se comparó el número de mentiras con el número de quejas por motivos de salud, se demostró que coincidían casi en el cien por cien de los casos. Según este estudio, el promedio de mentiras por semana es de 11.
En las conclusiones del estudio se evidencia asimismo la dificultad que supone para las personas mentirosas abandonar esta insana costumbre, dado que los participantes en la investigación sólo fueron capaces de reducir una mentira por semana. “En el día a día, simplemente consiguieron dejar de exagerar sus logros, evitar caer en excusas inventadas, y decir medias verdades en lugar de mentiras”, explica Kelly. Unas conclusiones similares a las que apunta el psicoterapeuta Brad Blanton en su best-seller Radical Honesty, para quien decir la verdad es la mejor forma de reducir el estrés, mejorar la calidad de vida y superar los problemas del pasado

sábado, 1 de noviembre de 2014

ENCUENTROS TERAPEÚTICOS

El objetivo principal de esta actividad que realizo de forma regular cada 15 días, es ofrecer al grupo, mediante el JUEGO, la oportunidad para aprender desde nuevos enfoques que les permita desarrollar y extender sus capacidades a diferentes contextos, dando un paso más hacia un desarrollo pleno, armónico e integral.

Una oportunidad también para co-crear un mundo diferente, actuando en nuestra realidad cotidiana desde nuevos paradigmas que alientan un diferente modo de pensar, un diferente modo de ser, más humano, más saludable dando más sentido a nuestra vida, mejorando nuestra comprensión del mundo y de la realidad. Una oportunidad para enriquecer y dar mayor bienestar a nuestras vidas.

El juego y la experimentación hacen que se desarrollen nuevos recursos y nuevas habilidades, por el hecho de ser juego: de experimentar, sin una meta concreta, con el solo objetivo de experimentar, de jugar.

Porque, para muchos de nosotros, convertirse en adultos ha implicado "atrofiar" muchas de las facultades potenciales que teníamos de niños, facultades que se hace necesario recuperar y desarrollar, en el espacio adecuado, para adquirir una cierta integridad natural que permita enfrentar con garantías los desafíos actuales.

Gracias a tod@s por vuestra participación.