lunes, 28 de septiembre de 2015

NATURALIDAD ANTE TODO

La NATURALIDAD es una cualidad imprescindible para el buen funcionamiento de las relaciones humanas. Si no expresamos con sinceridad y espontaneidad lo que sentimos y en el momento que lo sentimos de forma asertiva, es decir, con sumo respeto y educación, nos puede acarrear serios problemas e incluso graves conflictos emocionales.

La falta de HONESTIDAD con nuestros semejantes provoca la misma reacción hacia nosotros generándose una atmósfera muy negativa al tratar de justificar por encima de todo y cargados de razones, el autoengaño.

Esto sucede como consecuencia de nuestra baja autoestima y de la falta de valoración que tenemos hacia nosotros mismos y pensamos que si somos sinceros vamos a molestar a los demás y van a dejar de apreciarnos, nos van a rechazar y nos vamos a quedar solos y esto nos da mucho miedo. Por tanto, las relaciones sociales se convierten en una falacia, en algo ficticio que no tiene que ver con la realidad impidiéndonos disfrutar con los demás.

Es necesario tener un criterio propio y firme para gozar de una buena salud mental, para ello es conveniente conocer nuestros defectos y analizar de dónde vienen para poder disfrutar de nuestras cualidades. Sólo así evitaremos el miedo a la pérdida afectiva y podremos expresar libremente lo que pensamos sin miedo a la opinión de los demás. 




 

lunes, 21 de septiembre de 2015

QUE TENGAS UN GRAN DÍA

… a menos que tengas otros planes.

Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes que el reloj sonara. Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante. Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.


Hoy puedo quejarme porque el día está lluvioso.... o puedo dar gracias porque las plantas están siendo regadas.



Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero.... o puedo estar contento porque mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.



Hoy puedo quejarme de mi salud.... o puedo regocijarme de que estoy vivo. 

Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo.... o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.



Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas .... o puedo celebrar que las espinas tienen rosas. 

Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos.... o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.



Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar.... o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela.... o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.



Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar.... o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente y cuerpo.



Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy, soy el escultor. Lo que suceda hoy depende de mi. Yo debo escoger qué tipo de día voy a tener. Que tengas un gran día… a menos que tengas otros planes.



- Mario Benedetti -

miércoles, 16 de septiembre de 2015

NO INTENTES GUSTAR A TODOS Y EN TODO

Existen personas inseguras, dubitativas y con sentimientos de inferioridad, que creen, por supuesto de forma equivocada, que si dicen que NO, que si se enfrentan a sus semejantes, que si no aceptan sumisamente las decisiones de los demás, ya sean estos padres, amigos, compañeros, o profesores, serán rechazadas y marginadas.

Ahí está el problema. Tienen tan poca confianza en sí mismos, se valoran tan poco, se consideran tan poquita cosa, que precisan del "cariño y aceptación" de los demás a cualquier precio, incluso al de su anulación como personas.

Los que piensan y viven así se equivocan completamente. Esta forma de actuar no les va a proporcionar lo que buscan patológicamente. Muy al contrario, los que así viven corren el riesgo de ser utilizados, manipulados, y con frecuencia rechazados por cuantos les rodean. Justamente lo contrario de lo que se proponían.

Aprende a decir NO. Es cuestión de proponértelo. De ensayarlo. Hazlo y verás que satisfacción consigues. No te dejes apabullar ni intimidar. No lo mereces, tampoco lo deseas y además es muy nocivo para tu salud mental.

No intentes gustar a todos y en todo. Es sencillamente imposible. La tolerancia y la transigencia son aspectos positivos de la personalidad, pero siempre que no sean situaciones extremas, ya que entonces, se convierten en un defecto, o, si lo prefieres, en una conducta patológica y enfermiza que tarde o temprano acabará pasándote factura.

jueves, 10 de septiembre de 2015

¿POR QUÉ NO QUIERES CURAR TUS EMOCIONES?

La resistencia: cuando no quieres curar tus emociones



Se dice que todos buscamos nuestro bienestar y que queremos ser felices. Se dice que hacemos todo lo que está a nuestro alcance para lograrlo. Si pasas por un problema y te preguntan, seguro dirás que darías lo que fuera por salir de él.
Sin embargo, el psicoanálisis y la psicología han descubierto que esto no es tan cierto. Lo comprueban durante las terapias: los pacientes se resisten a curarse.

En el marco de un proceso psicoanalítico o de una terapia psicológica, la resistencia se expresa de diferentes maneras. No hay tiempo para ir a las sesiones, se pierde el interés en el proceso, se critica excesivamente al terapeuta o al psicoanalista…
Todo aquello que detenga o impida los avances, constituye una resistencia a la cura¿Por qué alguien que sufre y tiene la oportunidad de curarse, sabotea esa posibilidad?

La resistencia




En realidad, la resistencia deja entrever una lucha ente el deseo consciente de cambiar y las fuerzas inconscientes que obstaculizan ese propósito. En esas fuerzas inconscientes también está la raíz del sufrimiento.
En este punto se plantea una realidad paradójica: curarse puede ser un gran problema para las personas. Esa es la razón por la que, casi todos, nos resistimos a llevar a cabo procesos que realmente nos saquen de los grandes sufrimientos.
La cura es problemática por muchas razones, pero vamos a destacar tres solamente:
  • Hay miedo de no ser capaz de enfrentar el dolor.
  • Al sanar un gran sufrimiento, también se pierden algunos beneficios.
  • Se trae una culpa tan grande, y tan irracional, que mejorar no es una opción.

El miedo a sufrir más





Si preguntan por tus problemas y conflictos, seguramente harías una lista de situaciones globales que te causan malestar: no estás a gusto con tu pareja o con tu trabajo, no tienes buenas relaciones familiares, sientes temor por la opinión de otros y cosas por el estilo.
Al profundizar un poco más en este tipo de situaciones, nos damos cuenta de que en realidad solo son “la punta del iceberg” de otras realidades más complejas.
Por ejemplo, no es exactamente que no estés a gusto con tu pareja, sino que quizás tienes un horrible temor al abandono y eso te vuelve una persona controladora y causa problemas. No es que estés inconforme con tu trabajo, sino que temes a tu jefe y te resulta imposible reclamar aquello a lo que tienes derecho.

Aunque no seamos conscientes de ello, todos sabemos que hay contenidos ocultos detrás de nuestros principales problemas. Generalmente son miedos, culpas o deseos que conscientemente no aceptaríamos.
Eso nos lleva a oponer resistencia, si de curarnos se trata. No queremos enfrentarnos con esas realidades dolorosas o desconcertantes, porque pensamos que no seremos capaces de abordarlas.

Los beneficios secundarios




A pesar de todas las complicaciones que trae consigo, sufrir también tiene sus beneficios. En realidad, es más fácil repetir el libreto cotidiano de nuestros problemas, que invertir un gran esfuerzo en analizarlos y solucionarlos. Así que mantenernos en el sufrimiento nos permite ahorrar energías.
A partir de nuestros sufrimientos, también construimos cierta posición frente a la vida, que justifica nuestros problemas. Por ejemplo, “No puedo conseguir un trabajo mejor, porque la economía está en crisis y debo conformarme con lo que hay”.
Dicho esto, la responsabilidad ya no es nuestra y, por lo tanto, somos víctimas de las circunstancias. Hasta logramos que nos digan “pobre hombre” o “pobre mujer” y llegamos a sentirnos confortados con ello.
Finalmente, y aunque te parezca extraño, las personas terminamos apegándonos a nuestros problemas y hasta sintiendo aprecio por ellos. De hecho, al resolver un problema aparecen algunos síntomas de duelo.
La culpa y el castigo
Aunque conscientemente nunca lo admiten, algunas personas están convencidas de que merecen el sufrimiento que viven. No es que se propongan sufrir como tal, sino que evitan al máximo salir de ese sufrimiento, aunque tengan la oportunidad de hacerlo.
No les funciona ninguna terapia, ningún psicólogo, ningún psicoanalista. No les funciona ninguna fórmula de cambio. Lo único que funciona es su propio sufrimiento.
En realidad se trata de personas que inconscientemente sienten que deben ser castigadas ¿Por qué? La mayoría de las veces por conflictos sexuales de infancia, padres o madres que inculcaron una demanda imposible o situaciones por el estilo.
Lo cierto es que adoptan ideas y actitudes que les impiden recibir la ayuda que necesitan. Así pueden cumplir ese castigo del que, en el fondo y sin razones valederas, se sienten merecedores.
Todos tenemos, en mayor o menor medida, un conjunto de resistencias que nos impiden sanar nuestras emociones. Estas se hacen más visibles en la consulta psicológica o psicoanalítica, pero también están presentes en nuestra vida cotidiana.
Superar esas resistencias es un trabajo arduo, pero al mismo tiempo representa el comienzo del fin para nuestros grandes sufrimientos.
(Fuente: La mente es maravillosa. Edith Sánchez).

jueves, 3 de septiembre de 2015

¿BUSCAS LA APROBACIÓN DE LOS DEMÁS?

Buscamos desesperadamente la aprobación de los demás cuando carecemos de nuestro propio reconocimiento sin darnos cuenta de la inutilidad de esta búsqueda porque es imposible creer en la valoración que viene del exterior si no tenemos claro cómo somos realmente o en qué nos hemos convertido en función de las circunstancias que nos ha tocado vivir.

Por tanto, se ponen de manifiesto los sentimientos de inferioridad que se han ido gestando a partir de la primera infancia si nuestra educación se ha caracterizado, sobre todo, por la incomprensión de nuestros progenitores, de nuestra manera de ser, de contemplar el mundo, de sentir, en definitiva, de nuestra esencia.

Las consecuencias, por tanto, a medio y largo plazo, de esta situación, provocan sentimientos de impotencia y frustración dañando considerablemente la autoestima y generando un concepto muy negativo de nosotr@s mism@s.

La solución para erradicar estos sentimientos negativos requiere un trabajo basado en el autoconocimiento y la puesta en práctica de instrucciones muy concretas para empezar a creer que es posible conseguir todo aquello que deseamos y creímos imposible alcanzar.