Cuando las parejas empiezan a tener problemas, es habitual encontrar que cada miembro responsabilice al otro de su malestar sin tener en cuenta el papel que ocupa él mismo en dicha situación conflictiva.
Los seres humanos tendemos a pensar que no somos responsables de nuestros problemas sin tener en cuenta nuestra coherencia mental, es decir, si lo que hacemos se corresponde con lo que pensamos y sentimos. Tenemos tanto miedo a ser coherentes que no hacemos más que justificarnos.
Cada persona viene provista de su propio esquema de valores construidos en función de la educación que recibe , de la sociedad en la que vive y de la cultura en la que está inmersa y al entrar en contacto con otras personas empiezan a ponerse de manifiesto todo tipo de déficit educativos que estaban hasta ese momento en lo más profundo de nuestro inconsciente.
Aparece entonces el mecanismo de la proyección psicológica mediante el cual el individuo atribuye a otras personas sentimientos, pensamientos o impulsos propios que niega o le resultan inaceptables.
EL OBJETIVO DE LA TERAPIA DE PAREJA es lograr la responsabilidad mutua en el conflicto y explicar que cada relación/encuentro es una oportunidad para conocernos a nosotros mismos, que no hay relaciones buenas o malas, todas tienen un propósito, una gran oportunidad para crecer y los problemas son formas de pensamiento que nos van a permitir evolucionar.
Las polaridades son la fuerza que crea el movimiento, lo que te hace crecer son las dificultades.
Si observas a tu pareja y no juzgas, verás la verdad. Para poder ver lo que tienes que aprender, hay que dejar de juzgar,
Conclusión: La única relación que hay que sanar es contigo mismo.