lunes, 25 de abril de 2016

EL OBJETIVO DE UNA TERAPIA DE PAREJA

Cuando las parejas empiezan a tener problemas, es habitual encontrar que cada miembro responsabilice al otro de su malestar sin tener en cuenta el papel que ocupa él mismo en dicha situación conflictiva.

Los seres humanos tendemos a pensar que no somos responsables de nuestros problemas sin tener en cuenta nuestra coherencia mental, es decir, si lo que hacemos se corresponde con lo que pensamos y sentimos. Tenemos tanto miedo a ser coherentes que no hacemos más que justificarnos.

Cada persona viene provista de su propio esquema de valores construidos en función de la educación que recibe , de la sociedad en la que vive y de la cultura en la que está inmersa y al entrar en contacto con otras personas empiezan a ponerse de manifiesto todo tipo de déficit educativos que estaban hasta ese momento en lo más profundo de nuestro inconsciente.

Aparece entonces el mecanismo de la proyección psicológica mediante el cual el individuo atribuye a otras personas sentimientos, pensamientos o impulsos propios que niega o le resultan inaceptables. 

EL OBJETIVO DE LA TERAPIA DE PAREJA es lograr la responsabilidad mutua en el conflicto y explicar que cada relación/encuentro es una oportunidad para conocernos a nosotros mismos, que no hay relaciones buenas o malas, todas tienen un propósito, una gran oportunidad para crecer y los problemas son formas de pensamiento que nos van a permitir  evolucionar.

Las polaridades son la fuerza que crea el movimiento, lo que te hace crecer son las dificultades.

Si observas a tu pareja y no juzgas, verás la verdad. Para poder ver lo que tienes que aprender, hay que dejar de juzgar,

Conclusión: La única relación que hay que sanar es contigo mismo.


  

domingo, 17 de abril de 2016

¿BUSCAS LA APROBACIÓN DE LOS DEMÁS?

Es habitual buscar una y otra vez la aprobación de los demás, y esto sucede porque carecemos de nuestro propio reconocimiento. Hay que tener en cuenta que esta búsqueda resulta inútil ya que es imposible creer en la valoración que viene del exterior si no tenemos claro cómo somos realmente o en qué nos hemos convertido en función de las circunstancias que nos ha tocado vivir.

Ya nos pueden valorar por cualquier cosa que hagamos o ensalzar alguna de nuestras mejores cualidades que, en un primer momento, nos agradará pero, al poco tiempo, sentiremos desconfianza e, incluso, pensaremos que no es cierto.  

Por tanto, se ponen de manifiesto los sentimientos de inferioridad que se han ido gestando a partir de la primera infancia si nuestra educación se ha caracterizado, sobre todo, por la incomprensión de nuestros progenitores  de nuestra manera de ser, de contemplar el mundo, de sentir, en definitiva, de nuestra esencia.

Las consecuencias, por tanto, a medio y largo plazo, de esta situación, provocan sentimientos de impotencia y frustración dañando considerablemente la autoestima y generando un concepto muy negativo de nosotr@s mism@s.

La solución para erradicar estos sentimientos negativos requiere un trabajo basado en el autoconocimiento y la puesta en práctica de instrucciones muy concretas para empezar a creer que es posible conseguir todo aquello que deseamos y creímos imposible alcanzar.