"La cuestión del adulto superdotado es quizá aún más delicada de tratar que la del niño superdotado. Aunque admitamos, a pesar de algunas reticencias aún vigentes, que el niño en desarrollo puede mostrar ciertas aptitudes particulares, resultará bastante más difícil aceptar que algunos adultos conserven un comportamiento singular que los distingue.
Ellos mismos lo perciben (sin saber nombrarlo) y los demás lo sienten, pero lo atribuyen espontáneamente a un rasgo de carácter, a una originalidad, a la personalidad "marginal", "rebelde" o demasiado sensible de su amigo...
El adulto se encuentra así acorralado, y desde hace mucho tiempo, en un sistema de espejos que le devuelve imágenes de sí mismo multiformes y a menudo deformadas.
EN BUSCA DE UNO MISMO
El superdotado busca su reflejo y su identidad, y necesita, como cualquiera, comprender quién es, cómo se comporta, por qué lo quieren, por qué lo rechazan, cuáles son sus puntos fuertes, sus valores reales y sus verdaderos límites. Es una búsqueda legítima y universal, consistente en sentir en uno mismo el núcleo idiosincrásico en torno al cual está construido y a partir del cual entra en el juego de la vida y establece su relación con los demás.
Desde la primera infancia intentamos, sin tregua, comprendernos a nosotros mismos para comprender mejor al mundo y a los demás, y, sobre todo, para vivir mejor. Este movimiento natural puede vivirse, según cada personalidad, de manera más o menos consciente.
Algunos avanzan por la vida con certezas y convicciones protectoras y sosegadas: hay que hacer las cosas de esta manera o de aquella, y conviene reaccionar de tal o cual forma según la naturaleza de la situación. Otros andan a tientas, se hacen preguntas sin cesar acerca de todo, siempre,se inquietan por trivialidades que alteran sus presuntas creencias, reaccionan a la mínima variación del entorno, reanudan todo sin descanso desde el comienzo para estar seguros de haber comprendido su sentido profundo y viven siempre con un ligero sentimiento de estar al mismo tiempo con los demás y a su lado. Son adultos de adaptación agitada, que en ocasiones llevan vidas que no les pegan nada, pero parecen amoldarse a ellas... pues da la impresión de que a todo el mundo le resulta completamente normal.
Su destreza singular no escapa al ojo clínico de los médicos y terapeutas con experiencia. El número de adultos superdotados con la vida hecha añicos y que padecen un sufrimiento psicológico severo es elevado, por lo que conviene tomar medidas.
En manos de profesionales sin experiencia o, peor aún, que rechazan este diagnóstico, estas personas emprenderán una serie de "peregrinaciones" diagnósticas y terapeúticas que no harán sino acentuar su malestar y su profundo sentimiento de soledad e incomprensión."
(Fuente: ¿Demasiado inteligente para ser feliz?: Jeanne Siaud-Facchin)
lunes, 28 de noviembre de 2016
viernes, 25 de noviembre de 2016
¿QUÉ QUIERE DECIR "SER SUPERDOTADO"?
- Ser superdotado es, en primer lugar y ante todo, una manera de ser inteligente, un modo atípico de funcionamiento intelectual, una activación de los recursos cognitivos cuyas bases cerebrales son diferentes y cuya organización muestra particularidades inesperadas.
- No se trata de ser "cuantitativamente" más inteligente, sino de disponer de una inteligencia "cualitativamente" distinta.
- Ser superdotado combina un alto nivel de recursos intelectuales, una inteligencia fuera de los límites, una inmensa capacidad de comprensión, de análisis y de memorización JUNTO CON una sensibilidad, una emotividad, una receptividad afectiva, una percepción de los cinco sentidos y una clarividencia cuya amplitud e intensidad invaden el ámbito del pensamiento. Ambas facetas están SIEMPRE entrelazadas.
- Ser superdotado es una manera de "estar en el mundo" que da color al conjunto de la personalidad.
- Ser superdotado es la emoción constantemente a flor de piel, y el pensamiento siempre en los límites del infinito.
¡ DEMOS LA VOZ DE ALARMA!
Hoy en día, los datos clínicos son alarmantes: los niños superdotados suelen tener una trayectoria escolar caótica, son frágiles desde el punto de vista psicológico, tienen vagas referencias narcisistas y viven el mundo de una manera dolorosa. Según su personalidad, lograrán desarrollar defensas y recursos para transformar su particularidad en ventaja, en una dinámica de vida positiva. Pero aquellos cuyo desarrollo está marcado por dificultades afectivas, desarrollarán posteriormente problemas psicológicos diversos. En la adolescencia, las descompensaciones psicológicas son frecuentes y dan como resultado cuadros clínicos atípicos, responsabilidades inasumibles y un pronóstico en ocasiones sombrío.
Las dificultades serán más o menos marcadas en función de que el niño haya sido examinado y de la edad del diagnóstico. Cuando el niño crece sin saber quién es realmente, los riesgos de problemas psicológicos son mayores. en la edad adulta, la personalidad se construirá de manera defectuosa, sobre abandonos y amargura, sobre creencias erróneas acerca de sí mismo y del mundo, o sobre rígidos mecanismos adaptados para protegerse de su intensa vulnerabilidad. Caótico, incómodo y sinuoso, el camino del superdotado adulto suele ser bastante problemático.
Evidentemente, ciertos adultos superdotados llegarán a conseguir un equilibrio de vida placentero, construirán proyectos satisfactorios y llevarán una vida plena. Pero, bajo el pretexto de que los superdotados felices constituyen la inmensa mayoría, ¿cómo es posible ignorar a todos aquellos adultos errantes cuyo problema central se debe al desconocimiento de lo que son?
(Fuente: "¿Demasiado inteligente para ser feliz?". Jeanne Siaud-Facchin)
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