No es fácil cambiar de modo de pensar. Estamos acostumbrados a un cierto tipo de pensamientos y a sus consecuencias debilitadoras. Es necesario trabajar mucho para poder deshacernos de los hábitos de pensamiento que hemos asimilado hasta ahora.
La felicidad es la condición natural de la persona. Esto es evidente cuando observamos a los niños pequeños. Lo que es difícil es deshacerse de todos los "deberías" y "tendrías que" que hemos aprendido en el pasado.
Hacerte cargo de ti mismo empieza con tener conciencia de ti mismo. Pon atención cuando digas cosas como "me han ofendido". Piensa en lo que estás haciendo en el momento que lo estés haciendo.
El nuevo pensamiento requiere tomar conciencia de tus viejos pensamientos.
Te has acostumbrado a patrones mentales que identifican las causas de tus sentimientos en hechos externos. Has empleado miles de horas de refuerzo para apoyar estos pensamientos y tendrás que equilibrar la balanza poniendo miles de horas de pensamientos nuevos, unos pensamientos que asumen la responsabilidad de tus propios sentimientos.
Tú sabes regular tu mente cuando se trata de realizar trabajos físicos, tales como enseñar a tus pies y a tus manos a que coordinen sus esfuerzos para conducir un coche. El proceso es menos conocido pero funciona igual en el universo emocional. has aprendido los hábitos que tienes ahora usándolos y reforzándolos durante toda tu vida.
Te sientes desgraciad@, enfadad@ y frustrad@ automáticamente porque así aprendiste a pensar hace mucho tiempo. Has aceptado tu comportamiento y no te has preocupado de la posibilidad de cambiarlo. Pero puedes APRENDER a no ser desgraciad@, a no estar enfadad@, o herid@ o frustrad@ del mismo modo que aprendiste todas esas actitudes de autofrustración.
(Fuente: "Tus zonas erróneas". Dr. Wayne W. Dyer)