- Hay que explorar con tranquilidad y de forma detallada nuestros deseos, pensamientos y sentimientos.
- No solemos hacer caso a lo que deseamos, creemos que es algo ficticio e ilusorio, producto de nuestra imaginación.
- Por otra parte, nuestros pensamientos están influenciados por las experiencias previas, a veces negativas, y por tanto, nos sentiremos incapaces de conseguir nuestros deseos.
Si tenemos claras las tres cosas, estableceremos la coherencia suficiente para poner en práctica un comportamiento encaminado a la consecución de nuestros objetivos y adquirir, por tanto, mayor seguridad en nosotros mismos.
Nuria Conde-Luque
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